miércoles, 29 de abril de 2009

LA SERVILLETA


Bienvenido: dijo la musa,
y escribió tú nombre,
cada día, en una servilleta
para tocar tus labios,
profanar tus ojos.
y enloquecer tu encanto,
seduciendo con el menú;
la oferta de verte,
de rosar tu mano,
de abrazar tu eco
lisonjero y perpetuo,
a la frágil sonrisa
de volver a verte.

La musa fue encantada,
por la brisa de los años,
la secuestro el tiempo
y dejo de verte;
pero jamás te olvido
y por siempre te nombro,
se encarno la servilleta,
en su comida, en la bebida,
era su único aliento,
fue el ropaje del silencio,
la pluma de su sangre
que escribió para ti,
la breve novela,
de tu anonadada existencia.


Ahora la musa libre;
encadeno tu nombre
a su libro, a su antojos,
esclavizo tu alma
como deleitando manjar,
para morir lentamente,
en tus abrazos, en tus besos;
y de la feliz bienvenida
y la idolatrada despedida
solo la servilleta quedo
y el amor floreció
y la muerte deslumbro
a la musa que siempre,
pero siempre te amo.

AHIDALID ALVARADO ROJAS


Me reservo Derechos de Autor

sábado, 25 de abril de 2009

¡ Madre tierra !

¡ Madre tierra !
véndeme, tus ojos de cielo,
confúndeme en ternura
como el viento en su frescura,
perpleja en espejos de agua,
al consagrarme a ti, madre tierra;
tú, territorio sagrado de rocío,
entre el espíritu del padre cielo,
y tu vientre en devoción,
al nacimiento de cada arroyo,
que se levanta como la montaña,
en una gota de verdor del alma,
aleteando el eco al amar,
de los ancestros que sangran,
al oír el hombre, en débil deseo,
de destruirte, condenarte al odio,
darle muerte a su existencia,
a su prole, a sus frutos,
que vergüenza, nos atañe Madre;
es ironía ni el animal más salvaje ignora,
el desnudo de quien lo amamanta,
o el cortejo de tu dulce abrigo,
que no es una herencia de pájaros,
es lírica del cielo y del universo,
enlazada a tu inteligencia, a mi vida,
a vuestra excelencia, a tu hermosura,
mi ambición de explorarte, son mi pena,
más aún bendice mis hijos
y a tus hijos de tu vientre
para que vosotros seáis eternamente poesía,
bendita seas Madre bella, ¡ mi tierra!,
bendito sea el inventor de esta poesía.

AHIDALID ALVARADO ROJAS.

jueves, 9 de abril de 2009

EXCULPACIÓN

Tú, Divina, de la claridad,
rogad por mi innata flaqueza,
que se sucumbe en oscuridad,
por la exculpación de mi torpeza.

Mi rostro exultado, en ansiedad,
mi alma sigilosa y entumecida,
pero, Plácida en mi sensualidad,
como con la garganta carcomida.

Tú, supremo Dios de la idoneidad,
castiga mis deseos con derrota,
condena mi olvido con voluptuosidad,
atando mi cuerpo y mi alma impoluta.

Mi desnudez cabalga con frialdad,
en el pensar de mi inútil travesía,
de la justicia meditabunda y pérdida,
en imputaciones de la maldad.

Ajeno es el delito a mi voluntad,
como el devenir de mi inocencia,
exculpa mi alma en amabilidad,
callad las heridas; solo mías.

Exculpación, exculpación a mi vida,
exculpación, por estar dormida,
exculpación al que me ignora,
exculpación al que no lo entienda.

AHIDALID ALVARADO ROJAS

jueves, 2 de abril de 2009

HADA DE LOS SUEÑOS

HADA DE LOS SUEÑOS

Inhaladota de tu vientre,
cinceláis la perseverancia
del amor de vivos y muertos,
proclamáis la victoria,
como rosas perfumadas,
simples eucaliptos,
de frágiles deseos de seducirte.

Tú, la mujer atrayente,
prepucio de tu amanecer,
como dulces tardes,
descubriendo tu existencia,
mi Hada de las alucinaciones,
perfecta y singular
Dueña de la innovación,
del hombre cautivo,
a tus pies perdido,
con adoración ilimitada,
en el léxico del omnipotente,
que te hace peculiar.
e invencible ante el ser.

El Hada inspiradora,
de los sueños interminables,
de mil caballeros andantes,
que te describen con un verso,
perfecta e incalculable,
tú , el Ada de la existencia.

AHIDALID ALVARADO ROJAS